Una guía actualizada sobre la Caja de Profesionales: cómo se financia, quiénes aportan, cuánto se paga, cómo se calcula la jubilación y por qué la estrategia de aportación depende del año en que cada profesional se jubile.
Actualizado en agosto de 2026
Importante: los valores de aportes, topes y jubilaciones que aparecen en este artículo corresponden a agosto de 2026 y deberán actualizarse periódicamente.
En Uruguay existe un sistema jubilatorio compuesto por varias instituciones. La principal de ellas es el BPS, generalmente acompañado por una AFAP, que analizamos en un artículo anterior.
Entre las restantes instituciones se encuentra la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios, conocida habitualmente como Caja de Profesionales. La misma se creó en 1954 para asegurar la jubilación de los profesionales universitarios que ejercen su actividad de forma independiente.
En los últimos años cambiaron dos cosas importantes. Por un lado, la reforma de la seguridad social creó el Sistema Previsional Común (SPC), que modifica gradualmente la forma de calcular las jubilaciones. Por otro, la reforma de la propia Caja aprobada en 2025 aumentó los aportes y creó una nueva carrera de 15 categorías.
¿Cómo se financia?
Básicamente, la Caja se financia por los aportes de los profesionales activos, la venta de timbres profesionales, los rendimientos de sus inversiones y la asistencia financiera del Estado.
Su base es la solidaridad intergeneracional: los aportes de los profesionales activos financian buena parte de las jubilaciones de los pasivos. En este sentido, su funcionamiento no es tan diferente al componente de reparto del BPS.
La Caja fue deficitaria durante varios años. Para evitar su descapitalización, en 2025 se aprobó la Ley 20.410, que aumentó los aportes de los activos, creó una contribución sobre determinadas jubilaciones y pensiones y estableció asistencia de Rentas Generales.
¿Quiénes aportan a la Caja de Profesionales?
La Caja se compone por profesionales universitarios graduados. El aporte es obligatorio para quienes ejercen su profesión de forma independiente en Uruguay. Quienes no ejercen pueden declararse en no ejercicio y dejar de aportar.
Un profesional puede aportar simultáneamente a la Caja y al BPS. Por ejemplo, un contador que trabaja como dependiente y además ejerce por su cuenta aportará al BPS por su salario y a la Caja por su actividad independiente.
¿Cuál es el aporte a la Caja de Profesionales?
A diferencia del BPS, donde el aporte se calcula sobre el sueldo real, en la Caja se calcula sobre un sueldo ficto asociado a la categoría del profesional.
Desde enero de 2026 la tasa es de 20,5% del sueldo ficto. La normativa prevé que aumente a 21,5% en 2027 y a 22,5% en 2028.
En la escala tradicional de 10 categorías, vigente para quienes se habilitaron antes de 2026, el sueldo ficto de la segunda categoría es actualmente de UYU 69.479 y la cuota unificada de UYU 14.312. En la décima categoría, el sueldo ficto es de UYU 192.884 y la cuota de UYU 39.734.
También existe una escala reducida para determinados afiliados anteriores a 2026 que opten por mantener aproximadamente el monto de sus aportes luego del aumento de la tasa.

¿Por qué ahora existen 10 y 15 categorías?
Desde 2026 conviven dos carreras de aportación:
La escala de 15 categorías hace más gradual el aumento de los aportes. En 2026, la cuarta categoría tiene un sueldo ficto de UYU 63.356 y una cuota de UYU 13.051; la categoría 15 tiene un sueldo ficto de UYU 162.980 y una cuota de UYU 33.574.
En la escala de 10 categorías se puede permanecer o bajar hasta la segunda categoría. En la de 15, se puede hacerlo hasta la cuarta. Además, los afiliados nacidos después del 31 de diciembre de 1984 pueden optar por pasar de la escala de 10 a la de 15, ingresando por la categoría 4 o 5. La opción es única e irrevocable.
¿Cuánto tiempo hay que aportar para jubilarse?
El régimen aplicable depende del año en que se configure la causal jubilatoria:
Año de configuración de la causal | Régimen |
Hasta 2032 | Régimen anterior de la Caja |
2033 a 2042 | Combinación del régimen anterior y el SPC |
Desde 2043 | 100% Sistema Previsional Común |
En el régimen anterior, la causal normal es de 60 años de edad y 30 años de aportes. En el SPC, la referencia central pasa a ser 65 años de edad y 30 años de servicios, sin perjuicio de las causales anticipadas o por edad avanzada.
¿Cómo se calcula la jubilación por la Caja de Profesionales?
1. Régimen anterior: causal hasta 2032
Para quienes configuren causal antes de 2033, el Sueldo Básico Jubilatorio (SBJ) se calcula como el promedio de los sueldos fictos de los últimos tres años de actividad.
La jubilación común parte del 50% del SBJ. Se adiciona 0,5% por cada año que supere los 30 años de aportes, con un máximo de 2,5%, y hasta 3% por cada año de postergación luego de los 60 años, con un máximo de 30%. La tasa máxima llega así a 82,5%.
Con los valores de 2026, quien se jubile a los 60 años con 30 años de aportes y tenga como promedio la segunda categoría recibiría aproximadamente UYU 34.740 mensuales. Quien llegue a la décima categoría, acumule al menos 35 años y maximice la postergación podría alcanzar aproximadamente UYU 159.100 mensuales antes de impuestos a la seguridad social.
Por eso, para quien se jubilará antes de 2033, sigue siendo muy importante llegar a la categoría más alta posible durante los últimos tres años. En este régimen, subir tarde sí funciona.
2. Transición: causal entre 2033 y 2042
Quienes configuren causal entre 2033 y 2042 tendrán dos cálculos: uno por el régimen anterior de la Caja y otro por el SPC. Luego se ponderan ambos resultados según el año:
Año | Régimen anterior | SPC |
2033 | 50% | 50% |
2034 | 45% | 55% |
2035 | 40% | 60% |
2036 | 35% | 65% |
2037 | 30% | 70% |
2038 | 25% | 75% |
2039 | 20% | 80% |
2040 | 15% | 85% |
2041 | 10% | 90% |
2042 | 5% | 95% |
2043 | 0% | 100% |
La lógica es clara: cuanto más cerca de 2043 se produzca la jubilación, menos peso tendrán los últimos tres años y más importancia tendrán los mejores veinte años de aportación.
3. Sistema Previsional Común: causal desde 2043
Desde 2043, la jubilación se calculará totalmente con el SPC. El SBJ será el promedio actualizado de los veinte años de mayores asignaciones computables correspondientes al componente de solidaridad intergeneracional. O sea, calculado en base a aquella parte del aporte que efectivamente quedó en la Caja, y no por la parte que fue a la AFAP.
Luego se aplica una tasa de adquisición de derechos por cada año aportado. A los 65 años la tasa es de 1,5% por año. Por lo tanto, con 30 años de aportes la jubilación equivale al 45% del SBJ y con 35 años al 52,5%.
Aquí aparece una diferencia central entre dos tipos de afiliados:
• Profesionales que ingresaron antes del 1.º de diciembre de 2023 y no destinan aportes de la Caja a una AFAP: para el cálculo del SPC se computa el 100% del sueldo ficto.
Esto significa que, a valores de 2026, un profesional sin aportes de la Caja a AFAP que se jubile a los 65 años con 30 años de servicios tendría una jubilación máxima del componente de solidaridad de aproximadamente UYU 78.300. Con 35 años, el máximo subiría a unos UYU 91.400. Esto sin embargo asume que los 20 mejores años se computaron en la categoría más alta, algo poco realista. Una jubilación con promedio de aporte en escala 7,5 tendría jubilaciones de UYU 73.300 con 30 años de aporte y UYU 85.500 con 35 años.
• Profesionales comprendidos en el nuevo esquema del SPC, que destinan 5% a una AFAP y el resto a una Caja: para la jubilación de solidaridad se computan dos tercios del sueldo ficto, con un máximo actual de UYU 96.279. El resto genera ahorro en la AFAP. En la nueva escala de 15 categorías, el tope se alcanza aproximadamente en la categoría 12, luego de lo cual se destina todo a la AFAP.
Para un profesional del nuevo SPC que sí aporta a una AFAP, los máximos equivalentes serían aproximadamente UYU 43.300 con 30 años y UYU 50.500 con 35 años, más la renta que obtenga de su cuenta individual en la AFAP.
La conclusión es importante: bajo el SPC, subir por encima de la categoría que lleva al tope no mejora la jubilación de la Caja para los nuevos afiliados, el aporte adicional va principalmente a la AFAP.
Distribución de aportes para la AFAP
Quienes ingresaron por primera vez al mercado de trabajo formal desde el 1.º de diciembre de 2023 quedan comprendidos por la distribución del SPC. Dentro del primer nivel de remuneración, 10% se destina a la Caja y 5% a la AFAP.
En agosto de 2026, el primer nivel del SPC es de UYU 144.418 y el segundo de UYU 288.836. Sobre los importes que superan el primer nivel, la Caja deja de recibir aporte personal adicional; el aporte se dirige a la AFAP dentro de las reglas del sistema.
Quienes ya estaban en el mercado laboral antes del 1.º de diciembre de 2023 mantienen la distribución del régimen que les correspondía. Por eso, un profesional anterior a esa fecha que nunca aportó a una AFAP por su actividad en la Caja no comienza automáticamente a hacerlo por el solo hecho de que su jubilación futura se calcule bajo el SPC.
Estrategia óptima de aportación a la Caja de Profesionales
La estrategia cambia según el régimen:
Para la mayoría de los profesionales jóvenes, la Caja no será suficiente para mantener su nivel de vida. La estrategia correcta es aportar hasta el punto eficiente y complementar con un fondo de retiro propio.
¿Cuánto debería ahorrar por fuera de la Caja?
Como guía, sugiero utilizar una tasa de ahorro de al menos 10% de los ingresos, e idealmente 15% o superior. Quien permanezca en categorías bajas debería calcular la diferencia entre ese porcentaje y sus aportes jubilatorios efectivos, e invertirla para construir un patrimonio propio.
El cálculo práctico es sencillo: primero se estima cuánto se gastará por mes durante la jubilación; luego se resta lo que se espera recibir de la Caja, BPS y AFAP; finalmente se calcula el capital necesario para cubrir la diferencia.
Conclusión
La reforma cambió por completo la estrategia de aportación. Para quienes se jubilan bajo el régimen anterior, los últimos tres años siguen siendo decisivos. Para quienes estarán bajo el SPC, importan los mejores veinte años y los topes de aportación al componente de solidaridad.
En consecuencia, subir siempre de categoría dejó de ser una buena estrategia universal. Por lo tanto, quienes se jubilan por el SPC, el dinero adicional de subir de categoría debe evaluarse frente a la alternativa de construir un fondo de retiro propio, líquido y heredable.
Cr. Rodrigo Cancela, CFA

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